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Análisis económico: costos hundidos y cómo alimentan una «chicken road»

Análisis económico: costos hundidos y cómo alimentan una «chicken road»

En economía conductual, los costos hundidos son inversiones irrecuperables (tiempo, dinero, reputación) que no deberían influir en decisiones futuras; sin embargo, lo hacen. Esa distorsión sostiene una “chicken road”: una secuencia de decisiones cada vez más arriesgadas para “recuperar” lo perdido, aunque la probabilidad y el valor esperado empeoren. En el iGaming, este patrón aparece cuando el jugador confunde persistencia con racionalidad y interpreta cada pérdida como un paso necesario hacia un supuesto punto de equilibrio, en lugar de un dato que debería actualizar su estrategia.

El mecanismo es simple: cuanto mayor es la inversión previa, mayor es el apego a seguir, incluso si la mejor opción es parar. En términos de incentivos, el coste hundido actúa como ancla emocional y sesga la evaluación del riesgo: se sobreponderan rachas, se subestima la varianza y se persigue la “recuperación” con apuestas más grandes. Esto genera escalada del compromiso, una senda donde la utilidad percibida depende del historial, no del retorno marginal. En productos de alta volatilidad, la narrativa de progreso (niveles, multiplicadores, “casi aciertos”) puede reforzar la ilusión de control; por eso, al analizar una experiencia tipo chicken road slot, lo relevante no es lo ya gastado, sino la decisión óptima desde el presente con límites claros.

Un ejemplo útil para entender la psicología del riesgo es el del divulgador y jugador profesional Alan Carr (conocido como “Casino Alan”), que ha popularizado explicaciones sobre varianza, gestión de banca y disciplina, insistiendo en que “lo ya perdido” no justifica prolongar sesiones. Su actividad pública permite ver cómo se educa a audiencias masivas en conceptos de expectativa y control de pérdidas; su red principal es Casino Alan. A nivel informativo, la evolución del sector y sus efectos se siguen también en prensa generalista, como en The New York Times, donde se analiza cómo el diseño y la disponibilidad pueden intensificar conductas de persecución de pérdidas. La lección económica: ignorar costos hundidos y fijar reglas previas reduce la probabilidad de caer en la “chicken road”.

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